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jueves, 22 de septiembre de 2016

Si se interviene en la familia se previene la violencia.

 retos_familia



Jesús Rosales Valladares*
Politólogo y Consejero Familiar
Una de las funciones más relevantes de la familia corresponde a la formación y educación de los hijos. Es una responsabilidad primaria de los padres y las madres, y que deberá de articularse, posteriormente, con los centros educativos donde ingresarán los menores, para complementar su proceso de formación, mediante la educación formal.
En la familia se enseñan los valores fundamentales, y es el lugar donde las personas reciben, desde las edades más tempranas, sus principios y sus fundamentos éticos y morales. Pero siempre será imprescindible que ese proceso educativo esté acompañado no solo por el discurso y la retórica, sino, ante todo, por el ejemplo demostrado en la vida de los propios padres.
En el mundo contemporáneo, es habitual encontrar una tendencia a la resolución violenta de las diferencias y de los conflictos. Sucede en casi todos los ámbitos de la vida. En la sociedad, las noticias muestran un panorama dramático de incremento de la violencia: robos y asaltos, posesión de armas y asesinatos, violencia en las calles por conducción imprudente y temeraria, violencia intrafamiliar, confrontación y bullying en los centros educativos, acoso laboral, entre muchos otros más.
Este comportamiento de las expresiones violentas no se combate únicamente con la acción represiva directa. Es más, esta acción es ineludible y necesaria, porque la violencia se presentará irremisiblemente de alguna forma; pero lo que resulta fundamental para la anticipación del conflicto y de la violencia siempre será la acción preventiva.
En efecto, la prevención de la violencia siempre será mejor y más efectiva, que el combate de la violencia cuando ésta ya se ha presentado  y tiende a consolidarse como pauta de comportamiento social. Y una línea de trabajo social  altamente efectiva es la inversión que se pueda realizar desde los propios hogares y comunidades.
Sin duda, una clave muy importante para la prevención de la violencia se encuentra en la salud, bienestar, estabilidad, fortaleza y desarrollo de la familia. Una familia fuerte, donde el diálogo amplio, cercano y respetuoso  prevalezca sobre la confrontación, la distancia y el irrespeto, logrará reducir las posibilidades de conflicto y estrés, causantes de los principales detonantes de la violencia doméstica.
Comenzando por las propias parejas, y extendiéndose a los otros miembros del hogar, la comunicación es esencial para un adecuado entendimiento. Los miembros de una familia que no se comunican, no pueden conocerse bien y mucho menos entenderse. Y el entendimiento es indispensable para llegar a acuerdos satisfactorios y evitar los conflictos.
Ahora bien, para que exista comunicación, los miembros del hogar deben contar con algo de tiempo para reunirse y aproximarse. De otra manera, ¿cómo podrán conocerse y entenderse? El tiempo compartido es algo que las familias han dejado de tener por vivir muy aprisa, saturados y colmados de estrés.  Pero hay que hacer un alto y bajar la intensidad de las tareas y responsabilidades, definir prioridades y recuperar tiempo para invertirlo en la salud y el bienestar personal y familiar.
Algunas familias han tenido que optar por dejar a sus hijos bajo el cuidado de personas extrañas -en el mejor de los casos-, pero las hay también -y en gran cantidad- que dejan a sus hijos solos durante muchas horas del día. Son los denominados "hijos de la llave", porque son menores que llevan la llave de su casa colgada al cuello, para poder abrir la puerta de su hogar cuando retornan de la escuela. No tienen quien los cuide, quien les acompañe a hacer sus deberes escolares, les dé de almorzar y les controle el tiempo que pasan frente a un televisor o en la calle jugando con otros niños. Sus padres trabajan fuera del hogar y regresan muy tarde...y prácticamente exhaustos, para poder compartir con sus hijos.
Una familia distante, con poco diálogo y entendimiento, que ha crecido sin respeto y otros valores fundamentales, difícilmente puede cumplir con su cometido de cohesión, estabilidad, permanencia y transmisora  de formación y enseñanza. Se requiere de hogares que practiquen y enseñen a vivir bajo el principio de la no violencia. Hogares dedicados a resolver las diferencias entre sus miembros con diálogo y respeto. Que eduquen a los menores mostrándoles los beneficios de vivir en armonía e inclusión.
Se trata no solo de enseñar los inconvenientes de la violencia, sino los elevados beneficios de una cultura de paz. Porque la paz no se reduce a la ausencia de guerra, ni tampoco a la pasividad, la inmovilidad o la inacción. La cultura de paz es una construcción activa, permanente y positiva, un compromiso de dirimir las diferencias y  haciendo prevalecer diálogo y respeto.
Es la posibilidad de que todas las opiniones puedan expresarse y ser tomadas en cuenta, es la oportunidad de que las diferencias se resuelvan mediante acuerdos satisfactorios para todos y que, tanto a nivel familiar como social, prevalezca la sensatez.
Mucho de lo que sucede a nivel social puede evitarse y corregirse si se invierte más en familia.  Porque, de alguna manera, lo que el Estado ha dejado de hacer para apoyar a los hogares, en gran parte se  devuelve expresado más adelante como problemáticas o padecimientos sociales. Por eso el apoyo a las familias se constituye en la mejor inversión para prevenir la violencia y fortalecer la sociedad.
En un campamento de voluntariado juvenil al que asistí en 1998 en el desierto del Néguev, en Israel, me impactó mucho observar entre los participantes a jóvenes israelíes, palestinos, latinoamericanos, asiáticos y africanos. Todos, jóvenes con diferentes nacionalidades, religiones, idiomas, costumbres, culturas e ideologías; pero todos coincidiendo en sueños, ilusiones y voluntades por aportar a la construcción de un mundo de mayor diálogo, tolerancia y paz.
Recuerdo que en aquella oportunidad, en el latir de los corazones y en el brillo de los ojos de la mayoría de los participantes, había la convicción de que era posible alcanzar la paz en el mundo, pero que para ello era imprescindible, primero, conquistarla en la mente y el corazón de cada persona y en el seno de cada hogar.
Aquella fue, sin duda, una lección de vida, pero ante todo, reafirmó mi convicción de que una cultura de paz es posible si se invierte en familia y en la persona, si se atienden debida y oportunamente las necesidades materiales, emocionales y espirituales  de las diversas personas, y se les dota de las herramientas fundamentales para descartar la violencia como una vía de resolución alternativa de diferencias y dificultades.

martes, 13 de septiembre de 2016

Actividades familiares y el presupuesto.

 4 Keys to Teaching Your Kids About Money 2

 
Vilma Saborío Castro- Enfoque a la Familia.
Consejera Individual y Familiar

Dios nos ha dotado de grandes y diferentes talentos para desarrollar un propósito en la familia. Una de estas habilidades que debemos desarrollar es poder hacer una distribución equitativa de todos los gastos familiares, sin dejar por fuera la diversión o tiempo de esparcimiento para compartir de ese amor entre padres, hijos, hermanos, abuelos y tíos.
Dentro de esa sabia distribución debe existir un rubro destinado a vacaciones anuales en un lugar determinado, teniendo en consideración cuánto dinero se necesita para cubrirlas. Pero mientras esperamos estas vacaciones presupuestadas, es posible tener tiempos de recreación y volver a las costumbres de ayer: disfrutar del contacto con la naturaleza, sentir el agradable agua fresca de un riachuelo, o bien, dar una caminata por el parque cercano.
Esto no solo fortalecerá los lazos afectivos, sino que nos permitirá de manera sencilla y práctica divertirnos sin  tener que hacer un gasto extraordinario. Por ejemplo, planear los menús semanales o quincenales permitirá organizar en algún fin de semana un pícnic con los mismos alimentos que tenemos en la casa.
Use la imaginación; dele ese toque personal y convierta una comida común en un fabuloso día de campo cerca de su casa. Aproveche las frutas de temporada; haga helados para una tarde calurosa o los famosos «atolitos» fríos de maicena, a los niños les encantará, y son fuente de energía y alimento natural. Innovar en la cocina es un arte que puede traer gran economía a su presupuesto.
Descubra sus talentos y elaboren juntos juguetes convencionales y creativos con material de desecho, esto despierta la unidad, se aprovechan y desarrollan las habilidades y se practica el ahorro familiar.
Además, analice cuidadosamente en qué gastos del supermercado puede reducir el precio sin bajar la calidad. Compare y elija la mejor opción, no importa que esa cantidad de dinero no sea tan significativa; grandes millonarios hicieron crecer su fortuna a través de este consejo.
Al hacer este tipo de ahorro puede destinar esa diferencia de dinero para el presupuesto de las vacaciones anuales. Recuerde que todo plan de ahorro debe tener nombre y dirección. Usted siempre tiene la posibilidad de determinar el destino de su dinero, no caiga en la trampa de creer que no sabe hacia dónde se ha sido su salario.
Hay un tiempo importante de vida social que también debe estar presupuestado; organice en su agenda las fechas especiales y destine un porcentaje de dinero a cada una de ellas dentro del plan mensual de gastos de acuerdo al alcance de su dinero. Piense en aprovechar todas sus capacidades para dar regalos elaborados por usted mismo, sea creativo y busque opciones económicas y novedosas de acuerdo a los gustos de la persona festejada; esto trae un gran ahorro de dinero.
La clave para obtener una sabia distribución del dinero, es analizar, reducir y tener planes claros. Nunca deje de hacer su presupuesto, es una regla de orden en su hogar que puede heredar a sus hijos para que logren ser excelentes administradores de sus finanzas.
Como padres debemos educar a nuestros hijos desde niños en temas de finanzas y enseñarles a analizar bien lo que quieren, cuándo y cómo lo quieren. Explicarles que todas las cosas tienen un precio que ofrecer y un precio que pagar les ayudará a comprender que no siempre sus exigencias serán complacidas.
En la educación de los hijos, la negociación inteligente es la clave. Debemos de permitir llegar a acuerdos en los que ellos entiendan que en asuntos de dinero todo debe estar debidamente planeado y anotado. Esto permitirá una agradable convivencia familiar y evitará la tención de hacer hasta lo imposible por complacer todas las exigencias costosas de los hijos.  
No se debe ceder a caprichos porque todos los amigos de su hijo tienen ese artefacto tecnológico de moda. Recuerde que todo tiene un tiempo, y como responsables de la economía del hogar debemos aprender a determinar el momento oportuno para realizar una u otra compra.
Finalmente, mantenga la calma no se angustie si los gastos son mayores que los ingresos como familia, lo que se necesita es fomentar el ahorro general y saber que todo es posible cuando unidos se proponen  reducir, organizar y planear. No se preocupe por lo que aún no posee, sea agradecido con todo lo que tiene en estos momentos.

sábado, 13 de agosto de 2016

El significativo aporte de los adolescentes y jóvenes.

 El significativo aporte de los adolescentes y jóvenes
 
Jesús Rosales Valladares - Enfoque a la Familia.
Politólogo y Consejero Familiar

Siempre he estado convencido de que los adolescentes y jóvenes cuentan con características intrínsecas y fundamentales que, combinadas y puestas en un adecuado curso de acción, se constituyen en un aporte inmejorable para el bienestar y desarrollo de sus familias y el de la sociedad.
Claro que al asumir esta perspectiva, se está adoptando igualmente un paradigma que supera el viejo y errático enfoque adulto-céntrico que señala  que los adolescentes y jóvenes son el futuro la sociedad, que deben ser enseñados en el presente para asumir un papel protagónico en el futuro, que deben estar receptivos en una posición pasiva y estática para ser orientados y enseñados por los adultos, en el tiempo que les corresponde.
Pero la verdad es que el viejo paradigma es cada vez más rebasado y descartado por su evidente obsolescencia. Los adolescentes y jóvenes han reclamado con razón su esencial necesidad de aprender y crecer, pero ejerciendo sus derechos dirigidos hacia una libre expresión y un protagonismo activo en la construcción de su propio presente y futuro.
Hace algunos años atrás, en el crepúsculo del siglo pasado, tuve una significativa, hermosa y provechosa experiencia al ser invitado a participar en un encuentro y proceso de formación de liderazgo juvenil en Israel.
En aquella oportunidad, compartí con adolescentes y jóvenes de diversos países del mundo: de América Latina, Asia, África y Europa. Me causó un especial e importante impacto relacionarme con jóvenes israelíes y palestinos que convivían en el instituto donde estudiábamos. De igual manera, jóvenes judíos, musulmanes y cristianos compartían sus necesidades, sueños y esperanzas  y desarrollaban sus trabajos de forma conjunta y armoniosa. Jóvenes que, por encima de sus diferencias de diverso tipo, se unían en propósitos superiores comunes.
Pero otra de las enseñanzas más profundas que me dejó aquella experiencia fue la enorme y sólida convicción de los adolescentes y jóvenes participantes en cuanto a su potencial para compartir y asumir tareas de liderazgo en sus familias y en la sociedad, contribuyendo con sus significativos aportes en un esfuerzo que debe ser siempre intergeneracional, para ser bueno, para ser inclusivo, para ser efectivo y justo.
Desde mi perspectiva, lo que observé en aquel grupo de adolescentes y jóvenes en Israel, es lo que se ha venido expandiendo desde entonces en las nuevas generaciones de adolescentes y jóvenes en varios continentes. Es decir, un lúcido compromiso de participación en la construcción de sus propios destinos y una responsabilidad en cuanto al aporte que deben realizar para una mayor y mejor convivencia intergeneracional.
En la actualidad, los adolescentes y jóvenes son más críticos y seguros, expresan sus opiniones con propiedad y convicción, asumen responsabilidades -familiares, personales, laborales, profesionales, sociales- sabiendo que sus naturales características los sitúan en papeles activos y protagónicos en los diversos escenarios donde se desenvuelven.
En la juventud  hay un torrente poderoso de energía y actividad, hay impulso y deseo por realizar, hay creatividad e innovación, prevalece el optimismo y el entusiasmo, hay relativa impaciencia por los resultados inmediatos y este deseo hace que se inyecte alguna presión y pasión hacia el arribo de logros. Los jóvenes, por lo general, son alegres y positivos, excelentes cualidades para encontrar y promover motivación en todos los ámbitos de la vida. Pero sobre todo, los jóvenes están abiertos a la convivencia, a compartir, al intercambio de conocimientos y experiencias.
Ahora bien, por razones obvias de sana convivencia, los eventuales conflictos entre las generaciones deben evitarse y, si se presentan, resolverse con prontitud. Hoy en día, en los diversos escenarios se han incrementado las posibilidades de convivencia entre las generaciones. Por razones sociales, económicas y hasta de salud, la presencia durante mucho tiempo en espacios compartidos de niños, adolescentes, jóvenes, adultos y adultos mayores ha aumentado dramáticamente en las últimas décadas. Y se seguirá incrementando hacia el futuro.
En la esfera familiar, por ejemplo, al menos dos factores han contribuido para que se propicien mayores espacios de convivencia intergeneracional. Por un lado, los jóvenes se mantienen más tiempo en sus hogares con sus padres, debido a que la edad para casarse o independizarse se ha retrasado hasta después de los treinta años. Y, por otro lado, la esperanza de vida de las personas ha aumentado significativamente en los últimos años, haciendo que las personas mayores prolonguen sus años de vida y, con ello, muchos de sus requerimientos físicos, mentales y emocionales se deban compartir en los entornos familiares.
En las esferas social y laboral también estas características se manifiestan en las convivencias intergeneracionales. En las estructuras y dinámicas de trabajo, por ejemplo, cada vez se incorpora una perspectiva que privilegia la conformación de equipos con diversas características: género, profesionales, temperamentos, etarias.
Los equipos donde existen profesionales adultos y mayores, proporcionan experiencia, conocimiento, visión, capacidad para enfrentar y resolver dificultades, paciencia, serenidad y perspectiva; los jóvenes, por su parte, aportan ilusión, motivación, dinamismo, creatividad, innovación y entusiasmo. El diálogo y encuentro entre las generaciones posibilitará un aprovechamiento de todas las cualidades, haciendo que los objetivos integrales de la organización sean alcanzados con plena satisfacción.
A nivel social ocurre de manera semejante. En países europeos se están impulsando iniciativas comunitarias que propician la convivencia entre jóvenes y adultos mayores. Sabemos que una importante cantidad de países de Europa y América Latina están experimentando aumentos drásticos en sus porcentajes de adultos mayores en proporción a la disminución de la población más joven en edad productiva. Esto hace que se estén adoptando medidas para aprovechar el gran potencial que conservan los adultos mayores, los cuales lejos de ser tratados como personas desahuciadas, son incorporados activamente a muchos programas importantes de sus comunidades.
Pero el papel de los jóvenes es determinante en este proceso, porque los jóvenes conviven con las personas mayores en complejos habitacionales creados para este fin, y les retribuyen sus contribuciones de experiencias y conocimientos con atenciones y cuidados específicos. De este modo, la sociedad se beneficia, aprovechando el enriquecedor diálogo e intercambio intergeneracional.
Hay un nuevo paradigma que se está consolidando. En los umbrales del siglo XXI los adolescentes y jóvenes ya no son recipientes pasivos en espera de las enseñanzas y de las experiencias de los adultos. Son actores protagónicos en el diseño y construcción de sus propios proyectos de vida. Pero aún más, el aporte de las nuevas generaciones al desarrollo y bienestar de  la familia y de la sociedad, es fundamental e imprescindible. En efecto, los jóvenes que actúan con sabiduría, son conocedores de su potente músculo intelectual, emocional y espiritual, son conscientes de sus cualidades específicas y de cómo éstas pueden aportar a su propio desarrollo y bienestar, así  como contribuir al crecimiento familiar y social;  pero reconocen igualmente que no lo pueden hacer solos, que la vida personal, familiar, laboral y  social, solo puede alcanzar su plenitud cuando se sustituye el conflicto por el encuentro entre las generaciones, cuando se hace posible la contribución y el aporte de todos.

martes, 9 de agosto de 2016

Hijos activos, hijos saludables.


Hijos activos, hijos saludables



Jesús Rosales Valladares - Enfoque a la Familia.
Politólogo y Consejero Familiar

Recuerdo haber escuchado a mi abuelita expresar alguna vez que "la actividad en los niños es una señal de buena salud". Y tiene que serlo, porque una persona activa, sin importar su edad, al mantener ocupados su mente y cuerpo, no abre espacio al desgano, al  aburrimiento y a los padecimientos.
No todas las personas son iguales, piensan semejante, sienten similar y actúan igual. Existe una extensa variedad de rasgos en los temperamentos de las personas, que las hacen ser y comportarse de manera diferente. Con los niños ocurre lo mismo. Sus temperamentos, caracteres y personalidades los hacen comportarse de manera diversa.
Los padres saben muy bien que sus hijos pueden ser impulsivos, participativos, expresivos y extrovertidos, o bien pueden resultar en ocasiones analíticos, recatados, herméticos e introvertidos. Pueden ser muy activos e inquietos, o pasivos y cautos.  Pero tomando en cuenta estos rasgos diferenciados,  lo cierto es  que los hijos, cuando son tranquilos y mesurados, no significa necesariamente que  adolecen de una salud quebrantada o disminuida.
Sin embargo, aún considerando los distintos rasgos de cada temperamento, en general, los hijos activos, mental y físicamente, serán casi siempre menores saludables.
Muchas veces la preocupación de los padres viene de las dos situaciones. O porque sus hijos son muy pasivos e inactivos en exceso,  o porque, al contrario de los otros, suelen mantener un ritmo de actividad tan elevado, que dejan a sus padres prácticamente rendidos y agotados por el cansancio, al final de cada jornada.
Además de las características propias de cada niño, hoy en día es muy frecuente escuchar que los hijos les  ha correspondido vivir en un mundo donde sobreabundan los estímulos externos.  Este rasgo del mundo moderno propicia que los niños crezcan con muchos referentes y factores externos que los invitan a estar activos y ocupados.  Esos estímulos externos han cambiado con el tiempo. Antes estaban más asociados con el deporte, el campo y la naturaleza, con el mundo de la imaginación y la creatividad, y hoy más conectados a las tecnologías y a las conexiones que propician los instrumentos digitales y las redes sociales.
Cuando los hijos son muy activos e inquietos pueden dejar a sus padres exhaustos al final de cada jornada.  Estos niños desean participar en múltiples actividades, asistir a diversos eventos, incorporarse a gran cantidad de grupos y, junto a  ellos, sus padres deben acompañarlos y cuidarlos en sus recorridos constantes. Pero aunque para los padres este ritmo activo y acelerado de sus hijos les pueda resultar agotador, lo bueno es que si sus hijos se mantienen ocupados en actividades físicas y mentales provechosas, el resultado a corto y mediano plazo será altamente positivo para toda la familia.
Uno de los aspectos más  importantes que los padres deben cuidar es establecer un balance adecuado en las actividades de sus hijos.  Los niños y adolescentes deben, en primer lugar, equilibrar sus responsabilidades educativas, con sus actividades recreativas - deportivas y de descanso. De igual forma, deben establecer un balance apropiado entre las actividades que ejercitan el cuerpo y las que desarrollan el intelecto. Finalmente, un equilibrio necesario debe contemplar actividades dentro del hogar, aulas o salones, así como visitas periódicas al campo y juegos o eventos recreativos, deportivos y artísticos al aire libre.
De esta forma, una adecuada y balanceada actividad en los hijos puede generar estilos saludables de vida y un desarrollo físico, mental, emocional y espiritual apropiados. Los padres no solo no deben cortar las iniciativas e inquietudes de sus hijos, sino más bien propiciarlas y promoverlas.  Los hijos que, desde pequeños, se destacan  por ser creativos e imaginativos, son generalmente muy activos física y mentalmente. Son curiosos y les gusta explorar y experimentar.  No se deben inhibir las iniciativas y los sueños, pero sí saber canalizar el entusiasmo y la energía que hay contenida en este tipo de niños y adolescentes.
Por su parte, otros niños y adolescentes podrán encontrar toda la diversión y el entretenimiento en actividades más pasivas, al menos físicamente. Estos menores suelen querer pasar horas frente a sus televisores     observando películas o programas de entretenimiento, o bien imbuidos en sus videojuegos, con sus computadoras, celulares y  tablets.
Los padres de este tipo de niños y adolescentes deben velar porque en sus hogares se adopten los balances que mencionamos anteriormente. No es bueno que los hijos pasen muchas horas haciendo uso y abuso de estos dispositivos electrónicos y, en cambio, se alejen de la actividad física que puede beneficiar sus cuerpos y mentes, a través del deporte y los juegos al aire libre.
Es cierto que habrá niños y adolescentes más propensos a la actividad física fuera del hogar y otros que prefieren, por ejemplo,  permanecer en sus residencias practicando la lectura, los juegos de mesa y las tertulias.  Como lo hemos dicho, cada quien actuará a partir de las tendencias que marcan sus temperamentos, así como de sus gustos y preferencias.  Pero cierto es también que, respetando estas tendencias naturales, sociales y culturales, los equilibrios siempre son adecuados y convenientes.
Existen especialistas que ven en el ocio y el aburrimiento un punto de partida para despertar la imaginación y la actividad intelectual. De hecho, el pensamiento filosófico y matemático comenzó en la antigüedad a partir de la observación y la reflexión durante los tiempos  de ocio del ser humano. Pero no hay duda de que  la actividad física, mental y espiritual balanceada es una  buena aliada en el desarrollo integral de los menores.
Hijos activos, hijos saludables. Actividades dentro del hogar y fuera de él. Combinación de entretenimiento, aprendizaje y disfrute, así como de ejercicio físico, mental y espiritual. Estas son algunas claves para el crecimiento y la salud integral de los niños y adolescentes.

jueves, 4 de agosto de 2016

La madre de todas las batallas.


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Sebastián Golluscio - Enfoque a la Familia.
Orientador Familiar

Hace poco leí la historia de Joni Eareckson Tada, una mujer que quedó cuadripléjica tras un accidente en 1967. Lo asombroso de la historia de Joni es la manera en que fue capaz de sobreponerse a semejante desgracia y utilizar su discapacidad para ayudar a millones de personas que han sufrido traumas similares. Joni es una mujer que irradia fe. En una oportunidad le preguntaron cómo hizo para superar su cuadriplejia y convertirse en la mujer que hoy es. Su respuesta fue la siguiente:
«Esta es la única vez en la historia en que puedo pelear por Dios. Esta es la única parte de mi historia eterna en que realmente estoy en la batalla»
Al leer está declaración recordé una verdad que muchas veces pasamos por alto: «estoy en medio de una batalla y debo luchar». De eso se trata la vida, no puedo esperar otra cosa de mi paso por la tierra. Muchas personas tienen un concepto equivocado de la vida. Algunos piensan que la vida es como un parque de diversiones, por lo que su valor primordial es la diversión. Otros visualizan la vida como una carrera, y el valor supremo de su existencia es la velocidad, siempre andan deprisa. También están los que creen que la vida es como una batalla. Para ellos ganar es lo más importante. Son personas altamente competitivas, y no hay nada de malo en que lo sean, el problema es que la gran mayoría de estas personas tienen un concepto distorsionado de lo que es ganar.
Es bueno pensar en la vida como una batalla, todos estamos inmersos en una. Pero ya que no puedo escapar de esta pelea inevitable ¡debo asegurarme de pelear por algo que realmente valga la pena! No quiero llegar a viejo, mirar para atrás y darme cuenta que estuve peleando batallas vanas, esforzándome por alcanzar cosas que en definitiva no eran tan importantes.
En el ámbito político se suele utilizar la frase «la madre de todas las batallas» para referirse a la batalla más importante de todas, aquella puja política que merece la mayor atención, la que debe llevarse los mejores esfuerzos. ¿Cuál es «la madre de todas las batallas» en tu vida?
En una sociedad que ha perdido sus valores es común encontrar gente luchando por cosas que no valen la pena. Seguramente conoces personas así; hombres y mujeres que utilizan todas sus energías vitales en perseguir fama, poder, bienestar económico, reconocimiento laboral, etc. Son luchadores de la vida que compiten legítimamente, utilizan lo mejor de sus fuerzas, trabajan con esmero, perseveran ante las adversidades… Y como consecuencia de todo esto ¡ganan la batalla! Sin embargo, el sabor del triunfo se desvanece rápidamente. Tras el efecto embriagante del «éxito» siempre queda la sensación de haber peleado la batalla incorrecta. Como aquel soldado que va la guerra, entrega sus mejores años a una causa por la que cree que vale la pena morir, y finalmente se da cuenta que en realidad esa causa no existía, que su país lo había llevado engañado al frente de batalla. ¡Que frustración!  Años de lucha, esfuerzo, desvelos, sufrimiento… todo por algo que no valía la pena.
Por eso, quisiera que reflexiones en esto: ¿por qué estoy luchando?, ¿cuál es «la madre de todas las batallas» en mi vida? La respuesta a esta pregunta determina tus verdaderos valores. ¿Qué es lo que se está llevando mis mejores energías? Tu respuesta determina tu definición de éxito. Quisiera compartirte la definición de éxito que hace un tiempo atrás decidí abrazar como mi definición de éxito. Me ayuda a mantenerme enfocado en la más importante de las batallas que entiendo debo pelear.  Ahí va:
ÉXITO: QUE AQUELLOS MÁS CERCANOS A MÍ SEAN LOS QUE MÁS ME AMAN Y RESPETAN.
«La madre de todas las batallas» es la batalla por nuestra familia. Aquellos más cercanos a mí son mi esposa y mis hijos. Ellos deben ser mi prioridad en la vida. Si ellos no me tienen en alta estima como esposo o papá, ¿de qué me sirve gozar de buena reputación laboral, o ser reconocido como un hombre próspero y de bien? Jesús preguntó: «¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo, si pierde su alma?»(Marcos 8:36). De esta definición de éxito se desprenden varias verdades que quisiera dejarte a modo de conclusión: 
  • Lo más importante en la vida son las relaciones
Lo que realmente importa en esta vida no son las cosas, ni los bienes, ni los logros. Es bueno lograr cosas y tener cosas, pero si todo eso no va acompañado de relaciones interpersonales satisfactorias, comenzando por la relación con mi esposa y mis hijos, no sirve de nada. Todo menos relaciones satisfactorias es igual a cero.  
  • Soy lo que soy en mi casa
Fuera de mi hogar pueden conocerme como alguien alegre, simpático y positivo. Pero si al entrar por la puerta de mi casa me transformo «mágicamente» en alguien amargado y gruñón al que solo le importa sentarse a mirar televisión, entonces eso es lo que en verdad soy. 
  • Nadie va a pelear por mi familia
Por el contrario, todos intentarán robarme el tiempo que le corresponde a mi familia, aún cuando no se den cuenta, o lo hagan sin mala intención. En el trabajo, mis amigos, mis compañeros, en el club, en la iglesia, en redes sociales, la tele, la computadora, etc. Solo yo puedo librar «la madre de todas las batallas».  
  • Mirar la vida de atrás hacia adelante me ayuda a cultivar valores
Cuando mi esposa Valeria y yo seamos viejitos y ya estemos muriendo, la mayor gratificación que aspiro recibir como coronación de una batalla bien peleada es escuchar de su boca estas palabras: «La mejor decisión que tomé en mi vida, después de haber aceptado a Jesús como mi Señor, fue haberme casado con vos». Entonces sabré que gané «la madre de todas las batallas».

sábado, 30 de julio de 2016

Actividades familiares y el presupuesto.

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Vilma Saborío Castro - Enfoque a la Familia
Consejera Individual y Familiar

Dios nos ha dotado de grandes y diferentes talentos para desarrollar un propósito en la familia. Una de estas habilidades que debemos desarrollar es poder hacer una distribución equitativa de todos los gastos familiares, sin dejar por fuera la diversión o tiempo de esparcimiento para compartir de ese amor entre padres, hijos, hermanos, abuelos y tíos.
Dentro de esa sabia distribución debe existir un rubro destinado a vacaciones anuales en un lugar determinado, teniendo en consideración cuánto dinero se necesita para cubrirlas. Pero mientras esperamos estas vacaciones presupuestadas, es posible tener tiempos de recreación y volver a las costumbres de ayer: disfrutar del contacto con la naturaleza, sentir el agradable agua fresca de un riachuelo, o bien, dar una caminata por el parque cercano.
Esto no solo fortalecerá los lazos afectivos, sino que nos permitirá de manera sencilla y práctica divertirnos sin  tener que hacer un gasto extraordinario. Por ejemplo, planear los menús semanales o quincenales permitirá organizar en algún fin de semana un pícnic con los mismos alimentos que tenemos en la casa.
Use la imaginación; dele ese toque personal y convierta una comida común en un fabuloso día de campo cerca de su casa. Aproveche las frutas de temporada; haga helados para una tarde calurosa o los famosos «atolitos» fríos de maicena, a los niños les encantará, y son fuente de energía y alimento natural. Innovar en la cocina es un arte que puede traer gran economía a su presupuesto.
Descubra sus talentos y elaboren juntos juguetes convencionales y creativos con material de desecho, esto despierta la unidad, se aprovechan y desarrollan las habilidades y se practica el ahorro familiar.
Además, analice cuidadosamente en qué gastos del supermercado puede reducir el precio sin bajar la calidad. Compare y elija la mejor opción, no importa que esa cantidad de dinero no sea tan significativa; grandes millonarios hicieron crecer su fortuna a través de este consejo.
Al hacer este tipo de ahorro puede destinar esa diferencia de dinero para el presupuesto de las vacaciones anuales. Recuerde que todo plan de ahorro debe tener nombre y dirección. Usted siempre tiene la posibilidad de determinar el destino de su dinero, no caiga en la trampa de creer que no sabe hacia dónde se ha sido su salario.
Hay un tiempo importante de vida social que también debe estar presupuestado; organice en su agenda las fechas especiales y destine un porcentaje de dinero a cada una de ellas dentro del plan mensual de gastos de acuerdo al alcance de su dinero. Piense en aprovechar todas sus capacidades para dar regalos elaborados por usted mismo, sea creativo y busque opciones económicas y novedosas de acuerdo a los gustos de la persona festejada; esto trae un gran ahorro de dinero.
La clave para obtener una sabia distribución del dinero, es analizar, reducir y tener planes claros. Nunca deje de hacer su presupuesto, es una regla de orden en su hogar que puede heredar a sus hijos para que logren ser excelentes administradores de sus finanzas.
Como padres debemos educar a nuestros hijos desde niños en temas de finanzas y enseñarles a analizar bien lo que quieren, cuándo y cómo lo quieren. Explicarles que todas las cosas tienen un precio que ofrecer y un precio que pagar les ayudará a comprender que no siempre sus exigencias serán complacidas.
En la educación de los hijos, la negociación inteligente es la clave. Debemos de permitir llegar a acuerdos en los que ellos entiendan que en asuntos de dinero todo debe estar debidamente planeado y anotado. Esto permitirá una agradable convivencia familiar y evitará la tención de hacer hasta lo imposible por complacer todas las exigencias costosas de los hijos.  
No se debe ceder a caprichos porque todos los amigos de su hijo tienen ese artefacto tecnológico de moda. Recuerde que todo tiene un tiempo, y como responsables de la economía del hogar debemos aprender a determinar el momento oportuno para realizar una u otra compra.
Finalmente, mantenga la calma no se angustie si los gastos son mayores que los ingresos como familia, lo que se necesita es fomentar el ahorro general y saber que todo es posible cuando unidos se proponen  reducir, organizar y planear. No se preocupe por lo que aún no posee, sea agradecido con todo lo que tiene en estos momentos.

miércoles, 27 de julio de 2016

Los enemigos silenciosos del matrimonio.

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Jesús Rosales Valladares - Enfoque a la Familia
Politólogo y Consejero Familar


En mi experiencia, siete de cada diez parejas que acuden a consejería matrimonial, lo hacen debido a una situación concreta que les afectó recientemente o con motivo de un problema concreto que hizo más evidente la deteriorada y conflictiva relación que mantenían.
Sin embargo, en prácticamente el ochenta por ciento de todos los casos, durante el proceso de las sesiones de consejería, las parejas descubren que las situaciones de estrés y conflicto que vinieron en ascenso en el transcurrir del tiempo, iniciaron por un alejamiento paulatino del vínculo conyugal, por un ininterrumpido descuido mutuo de los detalles y de las muestras de interés, por un abandono simultáneo de las expresiones afectivas y románticas, y por un cansancio creciente y generalizado que termina por debilitar severamente la convivencia.
Las parejas acuden por un padecimiento agudo, por la necesidad de atender y solucionar lo que les aqueja en ese momento, pero rápidamente se percatan que el problema viene desde muy atrás, que es más complejo y profundo de lo que pensaban, y que es originado por una combinación de factores que han hecho de la relación conyugal un desgastado y erosionado vínculo, apenas  soportable, en el mejor de los casos.  
Las parejas se dan cuenta en el proceso que, muy lejos de lo que se imaginaban, la mayoría de sus problemáticas no obedecen a causas muy notorias y de súbita aparición,  sino que iniciaron con el ingreso en su hogar de lo que se suele llamar "los enemigos silenciosos del matrimonio".
En efecto, uno de los principales adversarios del matrimonio es el alejamiento gradual de la pareja. Con el tiempo, las ocupaciones en que ambos se ven envueltos, el nivel de exigencia, apuro y saturación de la vida laboral y familiar, terminan por distanciar a los cónyuges y hacer muy escasas las oportunidades cotidianas para compartir como pareja.
Otro factor que contribuye a ese alejamiento es la atención que ambos dedican al cuidado, crianza y educación de los hijos, lo cual no sería problema para nada,  por supuesto, sino fuera porque para cumplir con esa función familiar, se desatienden ellos como pareja y se distancian significativamente. Se puede y debe ser padre o madre responsables, dedicados y amorosos, sin dejar de ser cónyuges cercanos, apasionados y amorosos.
Al poco tiempo que disponen las parejas en la actualidad para compartir, se le agrega el descuido de los detalles y de las muestras de interés. Pareciera que el entusiasmo que les invadía durante los primeros años de noviazgo y matrimonio, el deseo por agradarse, conquistarse y complacerse, se esfumó sin darse cuenta.
Lo cierto es que la mayoría de las cónyuges admiten haber extraviado en el camino los detalles de afecto, las pequeñas cosas que a ambos les atraían y el interés por presentarse en sus mejores versiones cuando están juntos o planean una visita en pareja.
Y, lamentablemente, considera la mayoría innecesarias las expresiones afectivas y románticas. Al menos así lo manifiestan inicialmente, aunque profundizando en las conversaciones y sesiones de consejería, terminan por admitir su hondo anhelo de volver a sentir la ilusión y la emoción que provocaba el acercamiento y el intercambio afectivo y romántico de la intimidad conyugal.
En ocasiones lo niegan porque señalan que, con los años, ya no hace falta el cortejo, los elogios y la seducción, pero luego más bien reconocen que esas atenciones les hace sentirse muy bien y que quisieran recuperarlas para agregar luz y brillo a sus vidas de pareja. Lo cierto es que el matrimonio no debe ser un lugar donde el amor decrezca y el romance decaiga, todo lo contrario, debe ser el escenario idóneo donde la relación se consolide y afiance a partir de un amor que es sentimiento y voluntad a la vez, que es intimidad y encuentro intenso, pleno, integral y trascendente.
La rutina y la costumbre son también enemigos silenciosos del matrimonio. La falta de novedad, de remozar el vínculo, convierte la convivencia en un continuo de actividades y responsabilidades predecibles y rutinarias. El agotamiento no solo sucede a partir de las múltiples ocupaciones que se experimentan, también lo produce el hacer siempre lo mismo. La falta de emoción e ilusión en la vida conyugal puede devenir en aburrimiento y cansancio, ambos peligros indeseables del matrimonio.
En los procesos de consejería matrimonial, muchas parejas se dan cuenta que sus desvencijadas relaciones han llegado a ese estado por desidia y desinterés, por descuido y distracción, por desenfocarse de las verdaderas prioridades familiares y vitales.
Retomar el camino con un verdadero reencuentro matrimonial es la clave. Debe haber eso sí, disposición y voluntad, porque casi siempre el amor genuino perdura, aunque adormecido y debilitado, y de lo que se trata es de volverle a  recuperar su intensidad.  
Los enemigos silenciosos son vencidos, cuando se blinda el matrimonio con un amor que se expresa y manifiesta, que se fortalece y remoza, que se siente permanentemente como un fuego que no se extingue nunca.
 

lunes, 18 de julio de 2016

¿Puede una madre sin cónyuge tener éxito en la vida?.

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Sixto Porras - Enfoque a la Familia.
Director Regional de Enfoque a la Familia

Cierto día, un apuesto joven se acerca a una joyería y pide que le muestren anillos de compromiso. La encargada lo lleva a la sección correcta y le hace la pregunta de rigor: «¿Se casa, señor?». «No, señorita», responde. «Pues mire, yo crecí sin saber quién era mi padre, y es que mamá nunca me lo dijo, pero a pesar de que ella quedó embarazada muy joven y él la abandonó conmigo en su vientre, ella jamás me dijo nada malo de él. Yo quise cultivar odio y resentimiento hacia este hombre que no estuvo presente, se fue sin dejar rastro alguno, y aunque muchas veces lo necesité y hubiera querido exigirle una explicación a su conducta, el amor de mi madre, y la ausencia de juicio en contra de este hombre, formaron en mí un hombre sin resentimientos y rencor. He visto a mi madre salir adelante, y a pesar de sentirse sola, abandonada, despreciada y avergonzada, tomó la decisión más valiente y amorosa que cualquier mujer puede tomar en medio de su circunstancia: decidió tenerme y amarme». Luego continuó: «El anillo es para mi madre, ella se lo merece. Quiero demostrarle que aunque mi padre no se lo dio cuando a él le correspondía hacerlo, yo creo que ella es la mujer más valiente y hermosa que pisa la tierra».
Ciertamente, el plan de Dios es que hombres y mujeres se casen y formen un hogar, pero si se culpa al matrimonio por no haber encontrado la felicidad, sólo se experimentará frustración, porque nadie puede llenar los vacíos emocionales que uno mismo ha sido incapaz de llenar. El único que lo llena todo en todo es Dios.
Planteo las siguientes preguntas: ¿Estoy condenado a vivir en un hogar disfuncional porque no tengo un cónyuge al lado?¿Qué determina que mi hogar sea funcional o disfuncional?¿Qué determina, que esto que no planeé ni soñé, sea un lugar de refugio para mis hijos?
Lo cierto es que hay una necesidad fundamental en todo ser humano, la de amar y ser amado, lo triste es que hemos idealizado el amor romántico en detrimento de todas las formas de amor que existen. Esto nos ha llevado a pensar que la única manera de canalizar el amor, es a través de las relaciones románticas.
La dinámica familiar es la que determina si un hogar es disfuncional. Si usted lo llena de odio, y palabras rencorosas contra el cónyuge ausente, usted mismo fomentará ese sentimiento en sus hijos, porque no querrán casarse en el futuro.
¿Quién hace la diferencia? Eclesiastés 7:18 dice: «Quien tema a Dios, saldrá bien en todo». Eso quiere decir, que tendrá las fuerzas para levantarse, criar bien a sus hijos, vivir feliz, y sentirse completo. Aquel que se refugie a la Sombra del Altísimo, tendrá vida y paz.
Hoy celebro a las abuelas y madres que sacaron adelante a sus hijos, sin envenenar sus corazones, logrando guardar sus almas para enseñarles que hay esperanza, vida y ánimo; que no todo está destruido, y que en medio del dolor, el Señor nos sostiene y nos pone a caminar de nuevo.
Hoy celebro la vida de mi abuelita que quedó viuda con ocho hijos. Trabajó vendiendo verduras, periódicos y algo más para sostener a sus hijos. Un día llegaron a sus oídos las puras y dulces palabras del Evangelio, ella creyó y tuvo tal fe, que nos alcanzó a todos hasta hoy. Esa misma fe, nos permitió entender que no había otro camino que el escrito en el libro de Eclesiastés: TODO LO HIZO HERMOSO EN SU TIEMPO.
Como mujer, usted tiene la capacidad para convertir en maravilloso el tiempo que está viviendo, y para creer que sus hijos serán levantados con ánimo, fuerza y entusiasmo. Ellos desearán formar sus familias, amar la vida y lo que Dios les ponga a la mano, porque la madre que guarda el corazón de sus hijos, hace una gran diferencia.
El éxito en la vida de una mujer, consiste en entender que puede dejar el pasado atrás y correr para refugiarse bajo las alas del Altísimo, en los brazos de aquel que lo llena todo.
El éxito es un proceso continuo, y la conquista perpetua del alma, es sanar las emociones. No es la ausencia de problemas o no experimentar dolor mientras caminamos por la vida, sino la satisfacción del deber cumplido.
Es también soltar el pasado para que deje de mortificar el presente, y comprender que si ayer fuimos tres, y hoy somos dos, puedo volver a comenzar, pero con la capacidad de multiplicar lo que tengo, de seguir amando y de volverlo a intentar.
El éxito es dolor y alegría, fracaso y triunfo, y la esperanza plena de saludar a lo lejos lo que Dios tiene apartado para mí en el futuro. No es para los de cierta edad o los que tienen cierta condición física, sino para los que se refugian en Dios, se ven completos, guardan su corazón, sanan su alma y lo transmiten a los que están a su alrededor.
Éxito, es comprender que doy el primer paso en el momento que dejo ir al pasado que duele, que aunque yo sea la persona que falló o pecó, Dios me ha perdonado y me pone de pié. Es permitir a nuestro Señor Jesucristo que me vista con dignidad y me permita caminar de nuevo con esperanza y ánimo.
Las madres que no tienen cónyuge, aunque tal vez quisieran tenerlo para compartir la carga, pueden guardar el corazón de sus hijos sin lastimarlos.
No claudique, porque es lo que le permite alcanzar el éxito. Recuerde que, cuando exista una cruz, también hay resurrección.

sábado, 16 de julio de 2016

Hijos activos, hijos saludables.

Hijos activos, hijos saludables


Jesús Rosales Valladares - Enfoque a la Familia.
Politólogo y Consejero Familiar


Recuerdo haber escuchado a mi abuelita expresar alguna vez que "la actividad en los niños es una señal de buena salud". Y tiene que serlo, porque una persona activa, sin importar su edad, al mantener ocupados su mente y cuerpo, no abre espacio al desgano, al  aburrimiento y a los padecimientos.
No todas las personas son iguales, piensan semejante, sienten similar y actúan igual. Existe una extensa variedad de rasgos en los temperamentos de las personas, que las hacen ser y comportarse de manera diferente. Con los niños ocurre lo mismo. Sus temperamentos, caracteres y personalidades los hacen comportarse de manera diversa.
Los padres saben muy bien que sus hijos pueden ser impulsivos, participativos, expresivos y extrovertidos, o bien pueden resultar en ocasiones analíticos, recatados, herméticos e introvertidos. Pueden ser muy activos e inquietos, o pasivos y cautos.  Pero tomando en cuenta estos rasgos diferenciados,  lo cierto es  que los hijos, cuando son tranquilos y mesurados, no significa necesariamente que  adolecen de una salud quebrantada o disminuida.
Sin embargo, aún considerando los distintos rasgos de cada temperamento, en general, los hijos activos, mental y físicamente, serán casi siempre menores saludables.
Muchas veces la preocupación de los padres viene de las dos situaciones. O porque sus hijos son muy pasivos e inactivos en exceso,  o porque, al contrario de los otros, suelen mantener un ritmo de actividad tan elevado, que dejan a sus padres prácticamente rendidos y agotados por el cansancio, al final de cada jornada.
Además de las características propias de cada niño, hoy en día es muy frecuente escuchar que los hijos les  ha correspondido vivir en un mundo donde sobreabundan los estímulos externos.  Este rasgo del mundo moderno propicia que los niños crezcan con muchos referentes y factores externos que los invitan a estar activos y ocupados.  Esos estímulos externos han cambiado con el tiempo. Antes estaban más asociados con el deporte, el campo y la naturaleza, con el mundo de la imaginación y la creatividad, y hoy más conectados a las tecnologías y a las conexiones que propician los instrumentos digitales y las redes sociales.
Cuando los hijos son muy activos e inquietos pueden dejar a sus padres exhaustos al final de cada jornada.  Estos niños desean participar en múltiples actividades, asistir a diversos eventos, incorporarse a gran cantidad de grupos y, junto a  ellos, sus padres deben acompañarlos y cuidarlos en sus recorridos constantes. Pero aunque para los padres este ritmo activo y acelerado de sus hijos les pueda resultar agotador, lo bueno es que si sus hijos se mantienen ocupados en actividades físicas y mentales provechosas, el resultado a corto y mediano plazo será altamente positivo para toda la familia.
Uno de los aspectos más  importantes que los padres deben cuidar es establecer un balance adecuado en las actividades de sus hijos.  Los niños y adolescentes deben, en primer lugar, equilibrar sus responsabilidades educativas, con sus actividades recreativas - deportivas y de descanso. De igual forma, deben establecer un balance apropiado entre las actividades que ejercitan el cuerpo y las que desarrollan el intelecto. Finalmente, un equilibrio necesario debe contemplar actividades dentro del hogar, aulas o salones, así como visitas periódicas al campo y juegos o eventos recreativos, deportivos y artísticos al aire libre.
De esta forma, una adecuada y balanceada actividad en los hijos puede generar estilos saludables de vida y un desarrollo físico, mental, emocional y espiritual apropiados. Los padres no solo no deben cortar las iniciativas e inquietudes de sus hijos, sino más bien propiciarlas y promoverlas.  Los hijos que, desde pequeños, se destacan  por ser creativos e imaginativos, son generalmente muy activos física y mentalmente. Son curiosos y les gusta explorar y experimentar.  No se deben inhibir las iniciativas y los sueños, pero sí saber canalizar el entusiasmo y la energía que hay contenida en este tipo de niños y adolescentes.
Por su parte, otros niños y adolescentes podrán encontrar toda la diversión y el entretenimiento en actividades más pasivas, al menos físicamente. Estos menores suelen querer pasar horas frente a sus televisores     observando películas o programas de entretenimiento, o bien imbuidos en sus videojuegos, con sus computadoras, celulares y  tablets.
Los padres de este tipo de niños y adolescentes deben velar porque en sus hogares se adopten los balances que mencionamos anteriormente. No es bueno que los hijos pasen muchas horas haciendo uso y abuso de estos dispositivos electrónicos y, en cambio, se alejen de la actividad física que puede beneficiar sus cuerpos y mentes, a través del deporte y los juegos al aire libre.
Es cierto que habrá niños y adolescentes más propensos a la actividad física fuera del hogar y otros que prefieren, por ejemplo,  permanecer en sus residencias practicando la lectura, los juegos de mesa y las tertulias.  Como lo hemos dicho, cada quien actuará a partir de las tendencias que marcan sus temperamentos, así como de sus gustos y preferencias.  Pero cierto es también que, respetando estas tendencias naturales, sociales y culturales, los equilibrios siempre son adecuados y convenientes.
Existen especialistas que ven en el ocio y el aburrimiento un punto de partida para despertar la imaginación y la actividad intelectual. De hecho, el pensamiento filosófico y matemático comenzó en la antigüedad a partir de la observación y la reflexión durante los tiempos  de ocio del ser humano. Pero no hay duda de que  la actividad física, mental y espiritual balanceada es una  buena aliada en el desarrollo integral de los menores.
Hijos activos, hijos saludables. Actividades dentro del hogar y fuera de él. Combinación de entretenimiento, aprendizaje y disfrute, así como de ejercicio físico, mental y espiritual. Estas son algunas claves para el crecimiento y la salud integral de los niños y adolescentes.

domingo, 10 de julio de 2016

La dulce amargura de la corrección.




 Por Donizetti Barrios-Devocionales en Pijamas.

La corrección es un bocado amargo pero que al ser masticado y tragado deja un dulce sabor en el paladar. Cuando recién se lleva a la boca es molesto, da deseos de escupirse, pero después de procesarlo se convierte en una exquisitez de alto valor nutricional. Así es la corrección, y es una lástima que por esa primera impresión que se tiene de ella, sea rechazada y no se aproveche al máximo.
Y es comprensible que la gran mayoría no la reciba de buena gana y con una actitud adecuada, puesto que el ser humano, de forma innata, no desea ser reprobado, sino aprobado, aceptado, valorado, amado y felicitado. El sabio Salomón en el libro de Proverbios nos enseña que podemos responder a las correcciones de dos formas diferentes: Una es como los escarnecedores, que se enojan, rechazan y odian a quien los corrige. Y la otra es como los sabios, que calmadamente analizan, aceptan y aman a la persona que les hace la corrección.
Un sabio no responde ni apresurada ni locamente, y menos con agresividad, sino que escucha lo que se le dice y juzga objetivamente para tomar nota y aprovechar lo que le es conveniente y rechazar lo que no le es conveniente. Pero, ¿qué hay que corregirle a un sabio, si se supone que es un sabio?
Esa es una pregunta legítima, porque hemos creído que un sabio es un ser perfecto; mas no es eso lo que dice la Biblia, sino que lo muestra como el que va hacia la perfección, tal y como lo es el cristiano, en quien Dios sigue trabajando cada día, pues está terminando la buena obra que empezó en él.
Jesucristo se comparó a Él mismo con la vid verdadera, al Padre con el labrador y al cristiano con el pámpano. Luego explicó que el pámpano que lleva fruto en lugar de ser aplaudido y condecorado, es sometido al fastidioso proceso de ser limpiado. ¿Para qué? Para que lleve más fruto. La limpieza no es para mal, sino para aumentar su productividad.
Y así es la corrección. Es la revisión detallada de un proceso con el fin de optimizarlo. Ser limpiados es algo molesto, pero si procedemos como sabios vamos a ser mejorados.
Y cuando tú debas corregir a alguien no lo hagas con un tonito regañón y dándote ínfulas, hazlo con amor. Recuerda que la reprensión es un bocado amargo, por lo cual ve suave, despacio, con trozos pequeños, que se puedan digerir fácilmente, que den tiempo para masticarse, tragarse y respirar.

Texto Recomnedado:  Proverbios 9:8; Juan 15:1-2

sábado, 9 de julio de 2016

Las marcas imborrables de los padres.




Por: Donizetti Barrios - Devocionales en Pijamas

Mi madre me enseñó lo que es un trabajo bien hecho: “si se van a matar háganlo afuera que acabo de limpiar”. Mi madre me enseñó espiritualidad: “mejor reza para que esta mancha salga de la alfombra”.  Mi madre me enseñó lo que es la ósmosis: “cierra la boca y come”. Mi madre me enseñó meteorología: “parece que un huracán pasó por tu cuarto”.
Mi madre me enseñó mesura: “Ya te he dicho un millón de veces que no seas exagerado.” Mi madre me enseñó el ciclo de la vida: “te traje a este mundo y te puedo sacar de él”. Mi madre me enseñó a ser ventrílocuo: “cállate y dime por qué lo hiciste”. Mi madre me enseñó ortodoncia: “me contestas y te estampo los dientes en la pared.”
Sí, se puede aprender mucho de los padres. Y algo que nunca se puede dejar de ver son las marcas que dejan de por vida en sus hijos. No las cicatrices de un abuso físico, sino las de un abuso verbal y psicológico. Padres y madres que profetizaron sobre sus hijos maldiciones: “Ya te veré llena de hijos y sufriendo y arrastrándote”. “Un bueno para nada, eso eres, un inservible”. “Tú fuiste mi peor error, no sé para que te traje a este mundo”. “Igualito a tu padre, así tenías que salir, miserable, mala clase.” “Igualita a tu madre, así saliste, rebelde y sinvergüenza”. “Jamás, óyeme bien, jamás, nunca en la vida vas a poder prosperar, toda la vida vas a ser un arrancado muerto de hambre”.
Maldecir no es decir “te maldigo”, o “maldito seas”, sino proferir sobre una persona malos deseos, declararle un futuro desastroso. Lo contrario es bendecir, o bien decir, que es declarar sobre su vida un futuro lleno de bienestar.
En la Biblia, la bendición de los padres hacia los hijos no era hacer la señal de la cruz con la mano derecha, sino ponerles las manos sobre la cabeza, cuando era factible, e invocar sobre ellos el favor de Dios. Y lo hacían recordándole al Señor promesas de bien que él había hecho a sus antepasados.
Tal vez pienses que tus hijos no son unas joyitas, sino unas espinas, pero aún así tú puedes dejar en sus vidas marcas que los van a acompañar toda la vida, hasta el día de su muerte.
Tú por ejemplo puedes declarar sobre ellos: “tu vida ya está en las manos del Señor, y quieras o no, jamás, nunca, podrás librarte de mi amor y del amor de Dios. Su favor siempre irá contigo. No importa lo que estés pasando ahora, llegarás  a los pies de Jesucristo y serás una persona de éxito”.

Texto recomendado: Efesios 6:4

miércoles, 6 de julio de 2016

"Juventud, divino tesoro...".

“Juventud, divino tesoro…”


Jesús Rosales Valladares - Enfoque a la Familia.
Politólogo y Consejero Familiar

Nada más cierto que el hermoso verso de Rubén Darío para describir la juventud: “Juventud, divino tesoro…”. Una etapa maravillosa de la vida con aportes y cualidades innegables.
La juventud es sinónimo de energía, vitalidad, ímpetu, iniciativa, cuestionamiento, ilusión, sueños, empuje y sentido crítico. Muchas veces ese torrente de energía y fuerza tienden a impacientar a las generaciones más adultas. De hecho, la confrontación generacional es un rasgo característico de la convivencia humana, sin embargo, siempre es fundamental el diálogo intergeneracional. Cuando esto se propicia y se establece, los efectos positivos aumentan para el encuentro de las buenas ideas, proyectos novedosos y abundantes iniciativas. 
¿Juventud o juventudes?
Hablamos en general de juventud, pero en realidad deberíamos referirnos a juventudes, ya que aunque existen características generales atribuibles a esta hermosa etapa de la vida, son muchas y específicas las diferencias que existen al interior de la juventud, por ejemplo, entre la juventud urbana y la rural, las juventudes profesionales, campesinas, obreras, estudiantiles, empresariales, entre otras. Cada una con especificidades, requerimientos y características particulares.
Por otro lado, se suele referir también a la juventud como “los adultos del mañana”, es decir como esas personas que se deben preparar ahora para asumir las responsabilidades del futuro. Esta es una perspectiva obsoleta de la juventud, que la observa como un receptor pasivo de lo que los adultos les enseñan, les transmiten, les preparan y les depositan.
Por el contrario, los jóvenes son protagonistas activos y actuales en la construcción de su propia realidad, que inciden y aportan en el presente, que junto a las otras generaciones deben participar activamente en la discusión y en la toma de decisiones.
Los jóvenes son sujetos de derechos y su participación activa permitirá fortalecer los escenarios en donde se desenvuelven, es decir en el hogar, en el ámbito académico, en el mundo laboral, etc.
La riqueza de sus principales características y aportes
Cuando la persona adulta logra encontrar un adecuado canal de comunicación y establecer una positiva y respetuosa relación con adolescentes y jóvenes, encontrará una serie de características que enriquecerá con sus aportes los espacios de trabajo y convivencia.
Los jóvenes son poseedores de una genuina generosidad. A pesar de estar inmersos en una época “postmoderna” que promueve el individualismo, el egoísmo y el materialismo, los jóvenes suelen ser, en su mayoría, solidarios, sensibles a lo que sucede en su entorno, al sufrimiento y necesidades de los demás. Es cierto que la llamada generación del milenio dista mucho de ser movida por los mismo ideales e intereses de generaciones de jóvenes como la de los sesentas y setentas del siglo pasado, pero los adolescentes y jóvenes de la actualidad cuando logran expresar sus más auténticos intereses mostrarán una sólida voluntad de servicio, una sensibilidad con causas sociales, ambientales y de derechos humanos. Ellos continúan señalando que sus familias son el referente que les brinda mayor confianza y credibilidad, y muestran alegría, esperanza y amor en todo lo que emprenden.
Como todas las personas, incluidos los adultos, los jóvenes también tiene defectos; pero sus cualidades, virtudes y características positivas son más relevantes y abundantes: 
  • Agradecimiento. Los jóvenes son agradecidos cuando sienten que las personas se esfuerzan por comprenderles, por conocer lo que piensan, por saber qué sienten. En ellos se produce un sentimiento de gratitud cuando ven que los demás abren su mente y corazón para comprenderles con auténtico interés y disposición.
  • Espíritu crítico. La gran mayoría de los jóvenes son críticos y esto puede indisponer a quienes no admiten correcciones, a quienes no toleran la opinión diferente y el cuestionamiento. Pero quienes aceptan y se alimentan de la diversidad de opiniones y criterios, encontrarán en los jóvenes un desafío a sus propuestas e ideas.
  • La valentía. En general, la juventud se caracteriza por su valentía, fortaleza y su disposición a enfrentar los desafíos de la vida. En ocasiones esa valentía puede considerarse “temeridad”, arriesgada, poco prudente, precipitada y que no mide consecuencias; pero lo cierto es que bien equilibrada es de gran importancia para enfrentar situaciones adversas y aprovechar oportunidades.
  • El altruismo. No se percibe mucho desde afuera, pero está presente en la mayoría de los jóvenes. Es común observar la cantidad de jóvenes que asumen responsabilidades a través de la identificación con ideales y causas muy diversas, el voluntariado juvenil es muy abundante y su aporte es altamente significativo en actividades ambientales, comunitarias y sociales.
  • La sinceridad. Es más común encontrarla en los jóvenes. Son más transparentes, auténticos y veraces, lo cual puede ofender y desilusionar a los adultos. Pero es definitivamente una cualidad que debería apreciarse más. La sinceridad es mucho mejor, pero debe aprenderse a expresar con respeto.
  • La imaginación. La imaginación es una característica muy positiva en los jóvenes. Los adultos suelen dejarla en el transcurso de la vida, pero en los jóvenes la imaginación viene como una explosión de ideas, de deseos de conocer y valorar opiniones, de romper con lo establecido para verlo (imaginarlo) distinto y mejor.
  • El inconformismo. Significa no darse por satisfecho con lo que no se considera bien. Es pretender mejorar, modificar, aspirar a niveles y escenario superiores, es dar el primer paso para la transformación de la realidad, y esta es una característica muy presente en los jóvenes.
  • La amistad. En los jóvenes la amistad es fundamental, está por encima de todo, para ellos significa lealtad, nunca defraudar al amigo, asumir riesgos, defender sus causas, que las hacen propias, dejando de lado la comodidad individual.
  • La creatividad. Su afán creativo puede incomodar a los que prefieren las estructuras establecidas, lo esperado, lo predecible, lo acostumbrado. La creatividad significa enfrentarse con lo novedoso, con hacer las cosas de forma diferente, y esta virtud se manifiesta de manera muy abundante en los años de juventud.
  • La rapidez mental. La mayoría de los jóvenes se caracterizan por “andar adelante”, dejando atrás a los adultos, son ágiles en sus pensamientos, ideas y respuestas. Se piensa en ocasiones que se precipitan, que no piensan y razonan las cosas y que quizás son muy impulsivos, pero lo cierto es que sus mentes van definitivamente a una velocidad mayor que la de los adultos, y en lugar de ponerle únicamente frenos, los adultos deberían ayudar a canalizar apropiadamente esa rapidez mental.
  • La originalidad. Es poco comprendida y apreciada. Sin embargo, es indispensable para el conocimiento y el desarrollo de las cosas. Decía el famoso artista catalán Antonio Gaudí que “El copista no aporta, quien aporta es el creador” y en la originalidad de los jóvenes se encuentra un gran potencial creador.
  • La alegría. En general los jóvenes son alegres, divertidos, positivos y esta virtud le hace falta a la seriedad que suele existir en la vida de los adultos. Se debe aprovechar esa fuerza positiva, esa energía para asumir los desafíos que plantea la vida y que nadie puede negar que tendrá momentos de dificultad y adversidad. Con alegría y esperanza los desafíos se enfrentan mucho mejor.
  • El atrevimiento. Esta característica le resulta a los adultos incómoda y a veces transgresora. La excesiva prudencia de la madurez frena el alcance de metas. Algunas veces la diferencia entre el alcance de un propósito o no lo determina el “atreverse”.
  • La curiosidad. El interés por conocer, descubrir, indagar, explicarse las causas y consecuencias de las cosas, es una virtud que suele quedarse en el transcurrir de los años. La curiosidad juvenil les hace a veces introducirse en dificultades, pero también es una forma de conocer y aprender, de crecer y desarrollarse en la vida.
  • La ilusión. El “soñar con un mundo mejor” como afirmaba el Caballero Andante, el Hombre de la Mancha, es algo que el mundo postmoderno pretende quitarnos a todos. La ilusión, los sueños, son sinónimos de juventud. Cuando acaba la ilusión empezamos a envejecer. En los jóvenes la ilusión actúa como un motor de esfuerzo, de movimiento, de propósito vital.
  • La rebeldía. La rebeldía en los jóvenes es una energía que mueve la transformación de las cosas, que debe ser encausada ciertamente, pero que es fundamental para el desarrollo personal y social.
El encuentro intergeneracional posibilitará no solo una mejor y mayor convivencia, sino un mutuo aprendizaje de gran beneficio para todos. De los jóvenes tenemos mucho que aprender y su aporte en lugar de ser limitado o frenado, debe ser facilitado, apoyado y potenciado.

lunes, 4 de julio de 2016

Matrimonio Idílico.

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Cynthia Roig - Enfoque a la familia.

Instituto de Desarrollo Familiar

Les redes sociales han llegado para quedarse. Entrando en cada hogar y ocupando espacio en cada habitación. Cada miembro de la familia de alguna manera está conectado, pero no unos con otros, sino con los que han tomado importancia hoy día en sus vidas y los controlan como si fueran marionetas. Ahora lo que dice el de la red es importante, ellos tienen que ver qué lugares visitan, que ropa visten, la comida que saborean, y hasta lo felices que son con su familia.
El matrimonio ha entrado en este juego adictivo de hacer creer al mundo entero que tiene un matrimonio idílico por las redes sociales. ¿Por qué ponerle el nombre de idílico? Si buscamos sus sinónimos es el matrimonio ideal, paradisiaco y perfecto. ¿Acaso no es eso lo que buscamos cuando nos casamos? Pero la realidad es que no es siempre un matrimonio ideal como en los cuentos de Disney. La realidad nos arropa tan pronto pasamos el umbral del altar y llegamos a la convivencia. Entonces ahí se convierte en un matrimonio real. Este puede tener muchas cosas maravillosas, pero también tiene sus situaciones que comienzan a aparecer según van pasando los días y se van conociendo a profundidad. Eso es un matrimonio; una aventura que nos hace madurar. Es la plataforma ideal para establecer las estrategias para que subsista y llegue la gran victoria…  hasta que la muerte nos separe.
Pero si volvemos a las redes sociales, me parece muy triste ir a un restaurante con tu pareja y lo que más se escucha en la mesa sea: “vamos a tomarnos una foto”. En realidad, eso no tiene nada de malo, el problema estriba en lo que sucede después de la fotografía. Acontece que después que la publican en las redes sociales con un status que dice; “pasándola bien”, están ambos conectados cada uno a su celular esperando los comentarios o los “likes” que tendrá la foto. Lo lamentable es que en una cita hermosa de pareja, la única conversación sea para hablar de lo que acontece en las redes sociales. ¿En realidad eso es pasarla bien?
La revista Cyber Psychology and Behavioral Journal publicó un estudio en el que mostraba cómo la red social Facebook, había sido la causante de 28 millones de divorcios en todo el mundo. También la asociación Americana de Abogados Matrimoniales informó cómo el 20% de los divorcios, específicamente en Estados Unidos, eran provocados por el uso de las redes sociales. Esto es alarmante y es una tragedia que las redes sociales, las cuales se pueden utilizar para conectar a la familia y nos ofrece herramientas productivas, provoquen tanto dolor.
Despertemos a la realidad y salvemos el matrimonio. Aprendamos a luchar por lo que tanto amamos y prometimos delante de Dios que cuidaríamos. No permitamos que la trivialidad y la superficialidad de las redes sociales y las opiniones de personas que no conoces, contribuyan a tu vida para destruirla. Tu cónyuge es la persona que más te debe importar, es la persona que tienes cerca y puedes sentir su calor, su respiración y hasta el palpitar de su corazón.

Estrategias para evitar que las redes opaquen el amor:
  • Descubra la identidad de su matrimonio – No tenemos que andar por la casa con un celular en la mano. Cuando llegue a su hogar, es el momento perfecto de pensar: “este es el lugar más importante en mi vida”. Dedíquele tiempo a su cónyuge, atendiéndolo, sirviéndole y amándole. La gente en las redes no dicta lo que sucede en tu hogar. Dios nos da instrucciones claras cuando nos dice en Cantares 8:6, “Grábame como un sello sobre tu corazón; llévame como una marca sobre tu brazo. Fuerte es el amor, como la muerte, y tenaz la pasión, como el sepulcro. Como llama divina es el fuego ardiente del amor.” El amor en el matrimonio es tan fuerte e irrompible que ninguna corriente externa debe romperlo. Encuentra la identidad que juntos como un equipo deben formar.
  • Ámense no importando las situaciones y refúgiense el uno en el otro. Algo que he aprendido es a refugiarme en Dios, pero también en mi mejor amigo, mi amado Luis, mi esposo. Los problemas en el matrimonio no se ventilan por las redes para que todos opinen. Las situaciones se hablan, se negocian y se ponen en oración para que sea Dios el que les de la solución. Recuerden que el amor cubre multitud de faltas.
  • No tienen que mostrarle al mundo cuán bien están sus cosas, con que ustedes lo sepan, basta. Permanezcan mirándose a los ojos en vez de a una pantalla que no habla y es impersonal. Descubran cuán hermoso/a es tu cónyuge. Envejezcan juntos descubriendo sus arrugas, el cansancio de sus ojos, pero avivando cada vez la llama del amor.

Apaga más las redes y prende más el amor.